Ese promotor que se escapó dejando a su público impunemente estafado, y aquellos luchadores que aceptaron cervezas a cambio de su trabajo, son historias que se entrelazan con la de aquellos que acaban llevándose las cuerdas del ring como sustituto de un sueldo. Y el hecho es que son historias absurdas e hilarantes a la vez que crueles. Historias que suelen ser contadas como si nada en «El Cotorreo Luchistico», un podcast dirigido por Alejandro Campos.
Cero formalidad, un guión sin guión, y la plena seguridad de que no se sabe qué sigue, son las virtudes de este show, que navega – o transita o naufraga- para diversión de un público que ama las emociones grandes del ring y que sigue clamando por el fin de la Pandemia. Ok, si no hay lucha, cuando menos que haya show…
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