
Anoche conversé con mi amigo Mario Nuñez, de la UANL, y entre otros puntos, comentábamos que este par de años bajo la pandemia nos han provocado, a muchos, un afán de estudiar, de aprender cosas, pero a otros, a muchos, los han sumido en la depresión y los han vuelto corajudos, iracundos, en fin: terribles. Y lo más grave es que esto apunta a seguir, a ir más y más adelante, sin que le veamos salida pronta. De modo que los corajes y los pleitos van a, seguir. Entonces.. O cambiamos o nos acostumbramos… O doblamos las manos.
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