La muerte de Cheslie Kyrst tendría que llamarnos a aprender a leer los signos de la tragedia más allá de las apariencias del éxito. Tener fama y dinero no es suficiente. Tener contratos y prestigio tampoco es suficiente. A veces los malestares, los fantasmas íntimos, los sentimientos de culpa pueden más y acaban por reventar a quien sea. Como sociedad, sería valioso que aprendieramos a leer rigurosamente los indicios que anuncian la irrupción drl suicidio. Eso nos ahorraría muchas tragedias, a todos.
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