Monterrey es una comunidad de vocación plural, en cuyos territorios conviven todo tipo de identidades, ideologías y perfiles. Y uno de los espacios que contribuyen mayormente a darle fuerza a su tejido social es la cantina, que hace hoy lo que en otros días hacían el cuartel, la iglesia o el corral: convocar, organizar, guiar.
El Wateke tiene sus estrellas, su masa y sus fieles. Reparte alegría, cuenta historias y a pesar de ello conserva cierta discreción….
En estos días, este espacio fue un escenario del escándalo, pero como ocurre en las mejores familias a estas alturas ya nadie se acuerda…

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