Un problema grave e intenso es el que viven los maestros de educación básica al enfrentarse con estudiantes que dominan con singular regocijo y habilidad extrema lo más actual de las plataformas de inteligencia artificial. En esas condiciones, los estudiantes pueden simular un aprovechamiento extremo, una comprensión digna de aplauso, y un merecimiento que pasma. Los exámenes serán cada día más ineficaces, y la astucia tecnológica crecerá de manera exponencial hasta hacer de la escuela algo punto menos que superfluo… en fin, es lo que hay.
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